
La fe que mueve montañas
Tener fe no significa ignorar los problemas o fingir que todo está bien. La fe reconoce la dificultad, pero decide confiar en que Dios tiene la última palabra. David vio a Goliat. No negó su tamaño ni su fuerza. Lo que hizo fue recordar que el poder de Dios era mayor que cualquier gigante. La fe mira la realidad a través de la promesa de Dios.







